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En esta nota quiero hacer un inciso para profundizar en la narración de un proceso importante al que se hizo referencia en la entrada anterior. Luego de definir la idea general de la película fue fundamental desarrollar con más detalle cuál sería el tema general que conectaría cada uno de los guiones que el jurado debía seleccionar en el concurso abierto. Desde un comienzo se consideró la cuestión de lo colectivo; la realización de varias historias a través de la integración de varios equipos dinámicos, empezando por los y las directoras. Sin embargo, no se trataba de desarrollar cualquier tema a través de una película colectiva, sino de profundizar en la visión de lo que somos, descubriendo y desarrollando a través del proyecto qué es eso que llamamos venezolanidad. Aunque no podíamos partir de cero, ni improvisar, debíamos tener una idea general de la venezolanidad, para contar con una indicación mínima de lo que estábamos buscando en cada uno de los guiones.

Para fijar esa orientación se estableció un grupo focal que permitió aclarar un poco qué aspirábamos encontrar en esta búsqueda. Con ese insumo trabajarían los jurados para seleccionar los guiones y se haría la convocatoria del concurso. Es en esta experiencia que quiero extenderme.

Para la dinámica se fijó un número de sesiones con especialistas, no porque fueran unos expertos teóricos, sino porque en su práctica y reflexión podían brindar una visión panorámica de lo que significa ser venezolano. Se dio la indicación general de no trabajar en abstracto sino a partir de la situación concreta que vivimos, privilegiando un país definido a partir de su gente, los seres humanos y las relaciones que establecen en este territorio que sirve como espacio físico para el desenvolvimiento de las actividades humanas.

En la primera sesión participaron seis personas: un diseñador gráfico, un comerciante, una fotógrafa, una ceramista, una estudiante de ciencias políticas y un antropólogo. En la segunda sesión los seis participantes se tomaron en cuenta por su relación como espectadores de cine: se dividieron en dos escritores profesionales, un estudiante de educación media diversificada, una emprendedora nutricionista, un educador especialista en el tema de la identidad y un comunicador social. Por último, para la tercera sesión participaron otras seis personas: una estudiante de comunicación social, un socióloga, una tesista en psicología, un arquitecto y un estudiante de ingeniería.

En esas sesiones, la primera parte del tiempo se discutió la marca, considerando entre varios nombres el de Vernos juntos y otros que habían pasado las primeras etapas. Entre las observaciones relacionadas con el nombre surgió una idea que particularmente me emocionó mucho: algunos de los participantes hicieron la observación de que precisamente lo que necesitamos para salir de esta crisis es vernos juntos. Esa apreciación terminó recogiendo el espíritu general de este proyecto: apuntar al esfuerzo colectivo que estamos haciendo y debemos continuar para crecer como país a partir del encuentro, privilegiando los valores que nos marcan.

En cuanto a la discusión sobre la venezolanidad se tomaron en consideración tres elementos básicos: lo complejo, lo diverso y lo mágico (religioso). Partiendo de ahí surgieron una multiplicidad de elementos importantes que no puedo resumir acá, aunque rescato las referencias a la diversidad imposible de reducir que nos constituye, las prácticas de consumo y la crítica al consumismo, el sincretismo religioso, el sentido del humor y la síntesis abierta que somos. Estos elementos se incorporaron como aspectos de la personalidad de las y los venezolanos al enfoque general aportado por todos y todas en cuanto a la necesidad de presentar la capacidad que tenemos de crear, resolver y crecer colectivamente a través de la solidaridad y el encuentro.

Otro de los ejercicios importantes consistió en preguntar a quienes participaron en esta experiencia qué no desean ver en el cine venezolano. Ahí algunos indicaron que no querían toparse con más escenas de violencia, apuntando a encontrarse con una película que muestre nuestro humor y personas que pueden hacer cosas buenas. También indicaron que deseaban ver la diversidad expresada a través de personajes complejos en los que se unen elementos aparentemente contradictorios y de esa forma romper con los estereotipos.

El producto de esas sesiones ayudó a construir una idea de lo que se aspira con esta película. Un conjunto de historias que muestren la complejidad de la población que habita en Venezuela, sus contradicciones, los anhelos de crecimiento y los continuos esfuerzos por materializarlos junto a la solidaridad y el humor como elementos característicos de lo que somos. Vernos Juntos no quiere reproducir una visión romántica o idealizada de la venezolanidad, desea presentar el tejido de relaciones humanas diversas que nos constituyen y las distintas prácticas que hoy en día siguen demostrando que podemos ser mejores.

Todavía hoy, en pleno rodaje, no tengo plenamente claro cuál va a ser el producto final de esta experiencia, pero si estoy seguro de que apuntamos a reunir múltiples voces en la búsqueda de eso que somos y aquello que queremos ser.


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